Carlota Solé i Puig

Biografía

Carlota Solé i Puig es licenciada en Ciencias Económicas, por las universidades de Barcelona y Bilbao entre los años 1961 y 1967, es Doctora en Sociología por la Universidad de Reading (Inglaterra) desde el año 1982 y en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Barcelona, desde 1975 y Catedrática de Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Ha ejercido como docente tanto en la Universidad Autónoma de Barcelona, como en la Universidad Complutense de Madrid, en la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE), o en diversas universidades extranjeras como la University of Reading o el Instituto Universitario dei Studi Europei en Torino.

En el año 1989 fundó el Grupo de Estudios sobre Inmigración y Minorías Étnicas (GEDIME), centro que se dedica al estudio de las dinámicas migratorias internacionales, las prácticas transnacionales en contextos migratorios y la inclusión social de las minorías étnicas, desde una perspectiva sociológica.

Este grupo está adscrito desde sus inicios al Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Sus estudios se centran en la modernización, la inmigración y las organizaciones empresariales, aunque trata temas como la mujer, el nacionalismo o el mercado laboral. Entre sus publicaciones cuenta con artículos de revistas, colaboraciones en obras colectivas, reseñas, libros, dirección de tesis y coordinación en otras publicaciones.

Ha sido directora del “Centre d’Estudis i Recerca en migracions” de la Universidad Autónoma de Barcelona, centro que se preocupa de realizar estudios sobre migraciones y que está considerado como un referente de este campo. Entre sus libros destacan, entre otros, “Modernización: un análisis sociológico” (1976), “La integración sociocultural de los inmigrantes en Cataluña” (1981), “Negocios étnicos: los comercios de los inmigrantes no comunitarios en Cataluña” (2006) o “Inmigración y ciudadanía” (2011).

Fue galardonada con el Mary Parker Follet Award de la American Political Science Association con su artículo “Language and the Construction of States: the Case of Catalonia in Spain” en el año 1995. Entre los años 1994 y 2015 dirigió la revista de sociología «Papers», desde 1998 es miembro del Institut d'Estudis Catalans y desde el año 2022 pertenece a la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política 2023

 

Laudatio a cargo de

Emilio Lamo de Espinosa
Académico Numerario de la Real Academia de CC. Morales y Política
Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política 2016

Majestad,
Un gran honor que nos hace a la comunidad sociológica que podamos contar un año más con su presencia y su aliento. Este año, además, en el nuevo y magnífico escenario de las Colecciones Reales, que reflejan un espléndido recorrido por nuestra historia, representada por la Corona. Pero dejemos la historia a los historiadores y vayamos a la sociedad, que es lo nuestro.

En 1958, en uno de los primeros análisis del desarrollo de la Sociología española Enrique Gomez Arboleya, avanzaba una idea que todos sus numerosos discípulos hemos reiterado una y otra vez: los avatares de la sociología española -decía Arboleya- son los avatares de la sociedad moderna1. Daba a entender con ello que la sociología es un producto más de la modernidad. Por decirlo al contrario, esta vez con Amando de Miguel: fue la ausencia de una burguesía secularizada y poderosa lo que incapacitó la penetración de la Sociología en la España de comienzos del siglo pasado. Sin modernidad no puede haber sociología.

Y sin duda es así. Pero no del todo.

Pues no deja de ser sorprendente que algunas de las primeras cátedras de sociología se crearan, no en los países modernos y avanzados, sino en San Petersburgo, Roma, Buenos Aires, o incluso en Madrid, en la Universidad Central, en 1899, antes incluso que en París, donde se creará en 1910. Pues la sociología es performativa y normativa, y tanto como reflejar la modernidad trata de producirla.

Esto ha sido especialmente cierto en la España del tardofranquismo, en la que la sociología fue incorporada como un instrumento de cambio social. Por añadir una tercera cita de otro de los clásicos modernos, esta de Vidal Beneyto: “la sociología surgió en la España de la posguerra como un movimiento…de abajo arriba y en contra de una resistencia casi general; había desconfianza, casi miedo, respecto a la capacidad descubridora…de la sociología ”.Miedo pues a lo que otro sociólogo de aquellos años llamó: “la demagogia de los hechos ”. La transparencia social como paso previo a su transformación.

Una observación oportuna como prólogo a la laudatio de Luisa Carlota Solé Puig, que tengo el honor de pronunciar por segunda vez, pues ya lo hice cuando se incorporó a la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Pues si alguien ha prestado merecida atención a la modernidad ha sido sin duda la profesora Solé.

Se ha dicho que el discurso femenino en la sociología es más aplicado, más pragmático, más comprometido con el cambio social, más normativo. Lo señalan Patricia M. Langermann y Gillian Niebrugge en su excelente monografía sobre “Las fundadoras de la sociología y la teoría social”, en excelente edición del CIS. Carlota Solé cumple al pie de la letra esta observación.

Pues ella representa a toda una generación de sociólogos nacidos en los años 40, que empezaron a publicar en los años 70, ganaron cátedras en los 80, y ahora encuentran su jubilación. Hablo del deseo y la ilusión de contribuir con sus estudios e investigaciones a una España “moderna”, y de nuevo la palabra. Una España que debía pasar del autoritarismo a la democracia; de una economía cerrada a otra abierta; de una sociedad intolerante a otra inclusiva, una España que debía salir de los “tiempos de silencio” del franquismo para empezar a hablar de sí misma, que es lo que hace la sociología: enseñar a la sociedad a hablar de sí misma.

(Un poco, lo que hace su Majestad en muchos de sus discursos, si me permite la osadía: ponernos un espejo para vernos como somos).

Y si Arboleya fue el proto padre de ese proyecto ilustrado, los padres fueron los premios nacionales de sociología Murillo Ferrol, Linz, Del Campo Urbano, Jiménez Blanco, Giner, Maravall, Moya… Y los nietos somos quien ahora les habla, o la misma Carlota Solé. Formados ya en una Universidad que se negó a renovar las élites del franquismo y, al contrario, llevó a cabo en su seno la primera y pionera transición a la democracia, el primer encuentro entre los hijos de los vencedores y los hijos de los vencidos, allá por 1956.

Una generación que combinaba el deseo de una España abierta con una profunda fe en la capacidad transformadora de la ciencia y del conocimiento, y no es casualidad que en aquellos años los más rebeldes eran también los más estudiosos. Creíamos en la Universidad como matriz del conocimiento y de la nueva sociedad, lo que nos llevaría a salir fuera a formarse como paso inevitable, no solo en el cursus honorum académico, sino en una verdadera bildung, una formación de la personalidad y del carácter.

Es por ello que no puedo dejar de rendir homenaje aquí a la tarea que en aquellos años setenta, realizó la Fundación March con un programa de becas para formar a sociólogos, que fue cantera del futuro. Programa en cuyo jurado estaban de nuevo nuestros compañeros Juan Díez Nicolas (también Premio Nacional) y Luis González Seara.

Pues bien, en 1973 - hace ahora pues medio siglo - la Fundacion March concedió trece becas, una de ellas a la misma Carlota, otra a quien les habla ahora, y otras a futuros catedráticos o profesores: Julio Iglesias de Ussel, Jesús de Miguel, Manuel Martín Serrano, Carlos Alba, Julio Rodriguez Aramberri, Eduardo Sevilla, Benjamín Oltra, María Cátedra, Enrique Luque, Manuel Ramírez Jiménez, Juan José Ruiz Rico. Becados para estudiar en las Universidades de Yale, California, Pennsylvania, Cambridge, Reading, London Schools of Economics, Santa Bárbara, la Sorbona o l’École Practique des Hautes Études. Es evidente que con aquel programa de becas se iniciaba la definitiva puesta al día de la sociología española.

Sólo dos mujeres en esa lista. Nada sorprendente, desde luego. Hacía falta mucho coraje y determinación entonces para que una mujer, educada en el franquismo, se lanzara a la aventura de vivir y estudiar en una universidad extranjera. Entonces, no lo olvidemos, el extranjero estaba muy lejos y era eso, era extranjero y extraño.

Y vaya si se formó. Carlota Solé era ya licenciada y doctora en Economía por la UAB en 1975, pero en aquellos años no había licenciatura en sociología (se creará en 1973), y por ello obtuvo en 1982 un segundo doctorado, ahora sí en sociología, en la Universidad de Reading, donde trabajó con Hugh Thomas, Stanislaw Andreski y con Margaret Archer, y elaboró con Anthony D. Smith una tesina que versará, justamente, sobre “teorías de la modernización”.

Se ha formado además en la Universidad de Berkeley con Robert Bellah y Neil Smelser, y ha dado clases en el Istituto Universitario di Studi Europei (Torino) y en la Universidad Europea de Florencia.

Catedrática de Sociología en la Autónoma de Barcelona desde 1988, Emérita mucho después, ha dirigido 24 tesis (13 cum laude) y tiene seis sexenios de investigación, los máximos permitidos.

Ha publicado 40 libros y 118 artículos (23 en inglés), en las mejores revistas internacionales, de las que ha acabado siendo miembro de sus consejos de redacción. Del Ethnic and Racial Studies, del Journal of Ethnic and Migration Studies, del The European Journal of Social Quality, y de la Revista del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa. Consejos científicos en los que continúa.

La profesora Solé ha realizado además una gran tarea de gestión de la investigación. Dirección durante muchos años de la revista Papers, la más importante revista catalana de sociología, presidenta de la Federación Catalana de Sociología, vicepresidenta de la Federación Española de Sociología, y miembro del Institut d’Estudis Catalans. Y ha sido fundadora y directora del Grupo de Estudios sobre Inmigración y Minorías Étnicas (GEDIME), desde 1989.

Sus áreas de investigación son variadas pero destacan dos principales: modernización y emigraciones. A la primera dedicó su primer libro “Modernización, un análisis sociológico”, de 1976. Para abordar, ya desde esas fechas, el tema de la inmigración, que ha trabajado en todas sus facetas. De hecho, sospecho que es caso único, la profesora Solé recibe este Premio Nacional por segunda vez, pues ya se le otorgó en 1990, siendo director del CIS Luis Rodríguez Zúñiga, por su investigación sobre «Los trabajadores extranjeros en Cataluña ¿integración o racismo?». Tuve el honor de colaborar con ella poco después, en 1996, en un libro sobre el multiculturalismo que nos publicó Alianza Editorial. Dos temas (modernización e inmigración) que reaparecen en sus dos trabajos más citados, “La mujer inmigrante, con 204 citas; Modernidad y modernización, 196 citas; y The labor market and racial discrimination in Spain, con 189 menciones”.

Datos que muestran el muy notable impacto que sus publicaciones han tenido en el mundo académico. Como es sabido en algunos campos académicos nuestras publicaciones aparecen referenciadas y se contabilizan todas las citas cruzadas en índices cuantitativos que se actualizan prácticamente a diario. Casi como una cuenta de resultados académica. Y aunque no debemos fetichizar esos índices de citas - que desorientan a no pocos investigadores jóvenes y están dando lugar a bastantes fechorías -, sin duda son muy relevantes a la hora de valorar el impacto que una obra ha tenido entre los colegas. Pues bien, la doctora Solé tiene más de 4.100 citas, con un índice h de 33, es decir, tiene 33 trabajos con al menos 33 citas cada uno. Y un índice i10 de 73, es decir, tiene nada menos que 73 trabajos que recibieron al menos 10 citas. Son datos excelentes los de la profesora Solé.

Podría hacer un retrato más personal de Carlota Solé a quien conozco hace muchos años. Persona discreta, prudente y rigurosa, siempre amable y optimista, dispuesta y abierta al diálogo, e incluso a la confrontación, que es la base de la ciencia. Jamás rechaza una tarea que realiza con eficacia pero con (iba a decir “dulzura” pero va a sonar mal, de modo que retiro la palabra) digamos, mano de seda.

Pero lo dejo aquí y termino.

Carlota Solé es la cuarta mujer en recibir el premio en una lista de 17 premiados, y todas ellas en los últimos cinco años, una muestra de la poderosa feminización de esta disciplina, cumpliendo así la sospecha de Langermann y Niebrugge. Más de un 20%, pero solo un 20%. Una ratio 80/20, que nos devuelve a Pareto, pero también a esa “ley” que dice que deben trabajar un 20% más para ganar un 20% menos. Aunque a este paso la ratio será pronto de 60/40…pero a su favor. La mitad (al menos) del talento de la especie humana está en sus manos y sería necio, además de muy injusto, no aprovecharlo. Parece que los sociólogos no lo estamos haciendo. Mi sincera enhorabuena a Carlota Solé en nombre de la comunidad de sociólogos que hoy tengo el honor de representar.

Y muchas gracias Majestad por acompañarnos.

 

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